Ella es un veneno que llevo dentro, en la sangre metido. Veneno y antídoto a la vez. Sus besos son como el diablo, posesivos, pero liberadores. Luz y oscuridad, amor y desamor; libertad y prisión. Locura y cordura, así es ella.
Valiente, desgarrada, ella es una composición de cada una de estas dosis. Como el viento impetuosa, como un pájaro en libertad, queriendo volar sin que nada pueda frenarla.
El amor, o cómo cada uno llame a este sentimiento, en cierto punto, es egoísta; por una parte mi yo interno, sabe perfectamente que pronto tendrá que volar, que tiene que irse, pero por otro lado, yo no lo quiero. Yo solo quiero volver a tomarme una cerveza con ella, emborracharnos, perder la cordura, conversar, reír hasta no poder más; volver a dejarla en el momento antes de que se baje del coche y que me bese, volver a escuchar una canción juntas.
Quiero poder retenerla; solo retenerla una vez más.

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